sábado, 12 de febrero de 2011

Crepes & Waffles - Un éxito ejemplar


Acá les dejo esta historia de la empresa Crepes & Waffles, sus inicios y una serie de consejos que pueden llegar a servirles, en caso de que sean personas interesadas en "tener su propio negocio". Para los emprendedores este material les cae como anillo al dedo.


Crepes & Waffles - Un éxito ejemplar

En mi reciente viaje a Colombia me invitaron a cenar al restaurante Crepes & Waffles y me contaron, con admiración, su historia. De vuelta en Argentina seguí investigando sobre esta empresa, y hoy quiero compartir contigo algo de su historia y estrategia. Creo que es un buen ejemplo del que podemos aprender empresarios, profesionales, gerentes, empleados y, en definitiva, toda persona que quiera mejorar.

El origen:

En mayo de 1980 una pareja de estudiantes de administración de empresas del Colegio de Estudios Superiores de Administración de Bogotá instaló en el mismo colegio un pequeño puesto de venta de crepes y waffles. Beatriz Fernández y Eduardo Macía comenzaron su negocio sin inversión de capital, ni estudios de mercado, ni plan financiero, ni conocimientos gastronómicos.


La actualidad:

Hoy, Crepes & Waffles cuenta con más de 90 sucursales distribuidas en distintas ciudades de Colombia, España, México, Brasil, Ecuador, Venezuela, Perú y Panamá. Es una de las empresas más admiradas de Colombia, principalmente por sus valores, el respeto y la ayuda que brindan a sus empleados. Crepes & Waffles es un éxito empresarial con matiz humano.


Cómo lo hicieron:

Según Fernández y Macía, “la gente es la clave, estamos entrando en la era de la sabiduría, en la que el ser humano es el centro de todo, más importante que las máquinas y el capital, e incluso que los conocimientos. Hay que cuidar con especial esmero y generosidad a la gente de la empresa”.

En este tema, lo que hace Crepes & Waffles es impresionante. Emplean a más de 2000 madres cabezas de familia, a las que remuneran muy bien, les dictan frecuentes cursos, les ayudan mucho con recursos para la salud y la educación de ellas y de sus familiares. Y les dan electrodomésticos para aliviar el trabajo en sus hogares. Su justificación es sencilla pero muy poderosa: empleados contentos, tranquilos y organizados atienden muy bien a sus clientes.

Beatriz hace algo maravilloso todos los días: se comunica con todas sus supervisoras, a quienes transmite bellos y sabios mensajes, para ellas y para que compartan con los demás empleados:

“Se necesita construir país –dice– y eso es llenar a la gente de valores que le den sentido a la vida, llenarlos de un por qué y para qué. Hay que estar actualizándose permanentemente. Se debe estudiar mucho. Pero no demasiado, porque de pronto uno se enreda, se complica demasiado. Hay que ser práctico. Todas las relaciones deben ser ganar-ganar. Con los clientes, empleados y proveedores se deben tener relaciones en que las dos partes siempre ganen”.

“La gente no puede vivir del romanticismo y dormir bajo las estrellas, y mucho menos comer palabras, cuando lo que realmente tiene es hambre –continúa diciendo Beatriz–. Un problema que no se solucionaba con una charla, porque la gente necesitaba vivienda y salud. Entonces empezamos nuestro plan de vivienda social y hemos entregado hasta la fecha 400 casas, no regaladas sino con préstamos del restaurante. Cada año se visita, en promedio, a veinte de nuestros empleados para buscarles un proyecto de vivienda en conjuntos cerrados. Y el éxito ha sido total. También, toda persona, después de un año de trabajar con nosotros, tiene derecho a un plan de medicina prepagada por cuenta de la empresa. A mi marido y a mí nos gusta ayudar a la gente, pero también necesitamos que la gente entienda que no todo es gratis. Yo cambié el concepto de empresa, porque Crepes & Waffles es de todos, porque todos vivimos de ella y si no la cuidamos, simplemente se acaba”.

A continuación transcribo algunos conceptos de Eduardo que son los más representativos de su pensamiento. En estas ideas se nota con claridad que la principal razón de su éxito es que más allá de ser notables emprendedores, son seres humanos excepcionales, con una gran sensibilidad social y un profundo amor por su país.

* Lo importante no es tener un buen plan de negocios sino un gran sueño. Más importante que el capital financiero para iniciar un negocio es tener mucho entusiasmo. Más importante que tener visión, misión y estrategia, es tener gran pasión.

* No todo se puede planear; hay que aceptar que se tienen que dejar muchas cosas al azar, al destino.

* Hay que confiar en el instinto. Se debe evitar tanta teoría que le puede dañar a uno el olfato empresarial. No hay que complicarse la vida haciendo modelos al momento de arrancar una compañía; una vez se tenga clara la idea básica, hay que poner manos a la obra.

* Nosotros decidimos que queríamos tener no la empresa más rica ni la más poderosa, sino la más admirada. Nuestra misión es “despertar admiración por servir arte sano con amor y alegría, a precios razonables”.

* Hay que salirse del negocio de los productos genéricos, dando un “plus” -o sea un valor agregado– que lo diferencie a uno de la competencia.

* Creo firmemente en el poder de lo femenino. Porque las mujeres hoy en día toman la mayoría de las decisiones. Y además, porque su sensibilidad y su inteligencia emocional logran cosas especiales que no podemos transmitir los hombres.

* Hay que fijarse el propósito de sorprender siempre a los clientes. Ir más allá de sus expectativas. Lo más difícil en el manejo de una empresa es conservar el rumbo. Porque la competencia, los clientes y las nuevas teorías lo confunden a uno. Entonces lo que hay que hacer es confiar en la intuición propia.

* Se debe tener confianza en todos los colaboradores de la empresa; así lo hemos hecho y la inmensa mayoría de la gente responde muy bien. No se puede dejar de delegar porque alguien alguna vez cometió un error.

* La participación de todos los empleados en la compañía es vital porque, como les digo yo: “ninguno de nosotros es tan inteligente como todos nosotros”.

* Es indispensable generarle valor a todos los colaboradores de la empresa, no sólo a sus accionistas. Hay que dignificar el trabajo y la vida personal de todos los miembros de la compañía. Todos los empresarios tenemos que ponernos la mano en el corazón y hacer esto, para que Colombia pueda salir adelante.

* En la gestión de los recursos humanos hay que romper muchos paradigmas, creemos además que la empresa sí debe hacer mucho para facilitarles un mayor bienestar a todos sus empleados en materia de vivienda, salud, educación y recreación.

* En adición a lo material, las personas necesitan alimento para el alma. Por lo tanto, todos los días mi esposa y socia, Beatriz Fernández, les transmite a todos los empleados un mensaje espiritual.

* Hay que darles oportunidades a los colombianos a quienes nadie da oportunidades. Eso lo aplicamos con mucha frecuencia en nuestra compañía. Porque creemos que hacerlo es una obligación social y moral de todos los empresarios del país.

* Para tener éxito es esencial que todos los colaboradores crean en el mismo sueño de uno. Para que una compañía prospere, los empleados deben sentir seguridad y estabilidad.

* Es indispensable retornar a lo simple y a lo humano. Ese es el camino del verdadero progreso.

* No se deben confundir los empresarios con los negociantes. Los primeros tienen sueños, los segundos simplemente ambiciones económicas. Los primeros sienten que están haciendo algo bueno no sólo para ellos sino para la comunidad, los segundos sólo piensan en maximizar a corto plazo sus utilidades.

* No hay que centrarse en los defectos de la gente, hay que trabajar con sus cualidades. Los colaboradores deben traernos los problemas que enfrentan, pero también sus posibles soluciones.

* La mayor lección que he aprendido en mi vida empresarial es que no se debe perder el foco, especialmente en los primeros años de vida de la empresa que uno está creando. Y también he aprendido que uno no puede convertirse como persona en un prisionero de su sueño empresarial.

* Mi consejo principal a quienes están montando una empresa es que no exageren en sus estudios, sino más bien arranquen, escuchen a sus clientes y hagan los ajustes del caso en la marcha.

* Colombia nunca podrá competir con mano de obra barata (en eso nos ganarán China e India); debemos competir agregando valor a lo que fabriquemos.

* Mi sugerencia especial para los que quieran consagrarse como empresarios es: persistir, resistir, insistir y nunca desistir.

Resumiendo:

Con Crepes y Waffles Beatriz Fernández y Eduardo Macía han demostrado que se puede tener una empresa exitosa, con inteligencia, sensibilidad y conciencia social. Han mostrado el poder del verdadero liderazgo y trabajo en equipo. Beatriz y Eduardo no son personas extraordinarias, son personas como cualquiera de nosotros, que han desarrollado su capacidad creativa, su pasión, honestidad y compromiso con sus sueños y con sus colaboradores, su poder de comunicación y poder de acción. Todos nosotros tenemos esas capacidades, y podemos aprender a desarrollarlas, y lograr el éxito ejemplar en cualquier ámbito que nos propongamos. Solo necesitamos aprender a despertar nuestro poder de acción efectiva.

Pablo Buol

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